HOTELES

SAMBLUNG MAS HOUSE – BALI

Hace unos meses visitamos Bali y decidimos alojarnos en el corazón de Denpasar, en un guesthouse dentro de la propiedad del señor Ketut. Su casa y el guesthouse forman una simbiosis perfecta.

Llegamos de noche, por lo que poco pudimos apreciar de los exteriores. Llegas cansado, hay poca luz y tienes ganas de ir a dormir. Antes de eso, el amable propietario nos informó que de no había desayuno, pero que por la mañana nos dejaría, un nuestra terracita, un poco de té y frutas.

Dormimos genial en la habitación, fresquitos con el aire acondicionado y las sábanas blancas y frescas. Nos levantamos tranquilos pero con ganas de empezar el día en Bali; ahora era de día y podíamos empezar a conocer como funcionaba la ciudad.

Fuimos a la terraza y, tal y como nos dijeron, ahí teníamos el té y la fruta. Un joven trabajador vio que nos habíamos levantado y se dirigió a una cocina exterior cerca de la habitación y luego vino hacía nosotros con un plato cubierto. ¿Qué sería? Nos dijo que no teníamos desayuno, que sólo nos podía ofrecer algo fruta y un termo con té.

Destapamos el plato y descubrimos algo que parecía (y era) delicíoso. Era “pisang goreng” o banana frita. No sé cómo lo cocinaron; no era una simple (y rica) banana frita. Era una mezcla entre la banana, una massa tipo crêpe y una salsa deliciosa. Todo el conjunto era un fantástico plato para empezar el día.

En la tranquilidad de nuestra terracita y saciados con un riquísimo desayuno, vimos a una guest vecina que llevaba un bikini puesto y cargaba con una toalla, yendo en dirección a su habitación. Nos miramos con cara de interrogación y dijimos: ¡Piscina! Me levanté del sofá de mimbre, bajé los dos escalones de nuestro porche y a los cinco pasos ví una maravillosa piscina de color turquesa y piedra color granito.

Qué maravilla.

Decidimos aplazar nuestras aventuras por la capital balinesa e ir a darnos un relajante remojo. No os mentiré si os dijera que fue uno de los momentos más relajantes de todo el viaje. Llevabamos semanas fuera de casa, con muchos planes para cada día. Ese día encontramos el plan perfecto: dejarnos llevar. Y allí nos quedamos toda la mañana, entre el sol y el agua turquesa de la piscina.

Nuestra estancia en Samblung Mas House fue perfecta. Personal muy amable y atento, nos explicaron detalles de su cultura y nos ofrecieron comida muy rica y tradicional. Además, ofrecen traslados a precios razonables y sin necesidad de recurrir al a veces tedioso regateo.

Además, cada mañana nos encontramos un plato tradicional distinto para desayunar. Días después, cuando ya habíamos pasado más tiempo en Bali, pudimos comprobar que fueron de los mejores postres que comimos durante el viaje.

Con esos platos, un poco de fruta y té, siempre quedábamos más que satisfechos. Nos quedamos con la intriga de por qué no quieren decir que ofrecen desayuno, así que decidimos preguntarle al Sr. Ketut. 

El propietario nos contestó que no se sentían lo suficiente seguros de poder ofrecer oficialmente desayuno a los huéspedes. Nos comentó que tienen planificadas una serie de reformas en el guesthouse que les permitirán ofrecer un servicio de más calidad.

Soy una persona que da extrema importancia a la atención al cliente. Ya sea en el supermercado más pequeño de mi calle o en el restaurante más lujoso, la atención recibida es el factor que más influye en mi experiencia como cliente, lo que a su vez será un factor fundamental a la hora de decidir si repito o no.

A veces justificamos un trato peor por el precio del servicio que consumimos o productos que compramos. Yo soy el tipo de persona que piensa, además des de la experiencia en atención al cliente en mi vida profesional, que hay unos mínimos que se pueden y deberían cumplirse, se pague 1 o se paguen 100.

En este caso, os cuento mi experiencia en un guesthouse de Bali. No hablo de un hotel ni un resort, pero no por ello el propietario quiere ofrecer a sus huéspedes un servicio que él podría considerar deficiente. Creo que es la elección más apropiada y por ese motivo tengo la certeza de que el negocio le irá genial.

Os recomiendo hospedaros allí si queréis evitar estar en los sitios más masificados y explotados del sur balinés y, por lo contrario, queréis explorar la zona de una manera distinta.

Y si ya habéis estado en la capital balinesa, ¿dónde os alojatéis?

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